Textos sagrados

Según la tradición, buda logró su despertar bajo el árbol bodhi en silencio. Budistas afirman que el contenido de su despertar nunca podrá llegar a ser expresado en palabras. Sin embargo, este hecho no ha evitado el desarrollo de una tradición escrita compleja y elaborada con la finalidad de transmitir sus palabras a las generaciones venideras.

Cada una de las escuelas tempranas desarrollo un cuerpo distinto de textos religiosos. De estos, únicamente sobrevive el Canon pali de la tradición theravada. Con el auge de la doctrina Mahayana aparecieron nuevos textos escritos y nuevos problemas de interpretación. En la India, el cuerpo de la literatura mahayana se extendió con pocas limitaciones. Hoy en día los cánones chinos y tibetanos constituyen un enorme tesoro de tradiciones budistas.

Tras la muerte de Buda, se dice que sus seguidores convocaron el primer Concilio budista con el fin de difundir sus enseñanzas. El Concilio estableció un procedimiento de memorización que permitió transmitir oralmente las enseñanzas durante Casi cinco siglos antes de que se pusieran por escrito.

Las versiones escritas de las colecciones canónicas existen en todas las culturas budistas y, a menudo, son tratados con gran reverencia, por la tradición oral continúa teniendo una importancia capital. Debido, en parte, a esta práctica de transmisión oral, el budismo no puse un único Canon de escritura e incluso las distintas escuelas y tradiciones reconocen la autoridad de diferentes colecciones de textos.

Mientras que la literatura canónica budista es variable y, a menudo, se han añadido nuevos textos, aún se considera una fuente de autoridad, no sólo porque constata las enseñanzas de Buda, sino también porque proporciona acceso, en cierta manera, a buda. Los textos sagrados budistas representan los aspectos más importantes y perdurables de Buda, lo que los budistas conocen con su cuerpo de dharma.

Una frase del Samyutta Nikaya pali reza: ¿qué sentido tiene,Vakkali, mirar este cuerpo infame? Quién ve el dhamma me ve a mí; quién me ve a mí, ve el dhamma.

La dhamma o Dharma actúa como la presencia continua de Buda en la comunidad budista, y merece tanto respeto como Buda, los textos budistas a menudo recitan o copian, entendidas Estas actividades como actos de devoción, y es frecuente, especialmente en la tradición mahayana, qué los textos se colocan sobre altares, cómo objetos de adoración, junto a las imágenes de Buda, o incluso en sustitución de las mismas.

El Canon más conservador de las escrituras budistas es el tipitaka o las tres cestas de la tradición theravada. Escrita en pali, a menudo se conoce simplemente como el Canon pali y contiene Material muy antiguo que Data de las primeras etapas de la tradición oral, junto con textos posiblemente escritos en el siglo segundo antes de Cristo. Se dice que la típitaka fue escrita el 29 antes de Cristo bajo el reinado del Rey Vattagamani de sri lanka.

Las 3 cestas constituyen las tres secciones del Canon pali: La Sutta pitaka, la vanaya pitaka y la abhidhamma pitaka. La sutta pitaka generalmente consta de los discursos doctrinales de Buda que oscilan entre los poemas breves y las extensas narraciones en prosa sobre las anteriores vidas de Buda. La vinaya pitaka está relacionada con las reglas de la disciplina e incluye historias que ilustran los principios morales budistas. La Abhidhamma Pitaka proporciona un análisis sistemático de las categorías del pensamiento budista.

La interpretación tradicional del Canon pali se debe al monje Buddhaghosa, quién llegó a sri lanka procedente de la india en el siglo quinto. Recogió y tradujo una gran cantidad de comentarios locales sobre textos pali, y su trabajo más importante, el visuddhimagga camino a la purificación, constituye una guía autorizada sobre la práctica del budismo theravada.

El desarrollo de la tradición mahayana está íntimamente ligado con la evolución y la difusión de sus escrituras. Los primeros textos Mahayana se escribieron en el siglo primero antes de Cristo las importantes escrituras de la tradición mahayana fueron traducidos al chino en el siglo segundo, y los textos que alcanzarían la consideración de canónicos se escribieron en la India después de 1100. La India nunca produjo un Canon mahayana tan claramente definido como el Canon pali, aunque ya existían colecciones mahayana de carácter informal en el siglo segundo.

El catálogo más antiguo que se conserva de la literatura canónica budista china Data del año 518. La primera versión impresa del tripitaka se escribió Durante los años 972 a 983, periodo que coincide con los primeros años de la dinastía song.

El Canon tibetano fue recopilado por el erudito button e impreso por primera vez en su totalidad, en Beijing, a principios del siglo 15.

Los cánones chinos y tibetanos parecen haber sido escritos en una biblioteca monástica. Está claro que en ambos el concepto de carácter canónico era bastante impreciso. Constataba de un núcleo literario conocido en sánscrito como sutra y en tibetano como Bka que admitía la autoridad directa de los budas y Bodhisattvas. Estos fragmentos de los cánones chinos y tibetanos incluyen una sección conocida como la perfección de la sabiduría, qué proporciona algunos de los relatos más básicos del ideal Bodhisattva y el concepto de vacuidad. Partiendo de un texto relativamente breve, los sutras de la perfección de la sabiduría aumentaron llegando a incluir 100,000 líneas que se condensaron en textos breves como los sutras Diamante y corazón. Alrededor de estos fragmentos sutra centrales de los cánones chinos y tibetano se acumulaban todo un cuerpo de literatura doctrinal, filosófica e interpretativa conocida en sánscrito como Shastra y en tibetano como ten, o enseñanza.

El conjunto más extenso de textos tántricos se encuentra en el Canon tibetano. A semejanza de otras literaturas canónicas budistas, varía mucho en cuanto a la forma, que oxila entre las canciones sencillas y los santos tántricos indios o los comentarios elaborados sobre el simbolismo, la meditación y los rituales tantricos. En general, la tradición tibetana clasifica los textos tantricos en cuatro categorías concretas: Ritual, práctica, disciplina y disciplina suprema. El mahavairochana tantra, un texto que cuyo significado crucial en los tantras chinos y japoneses, pertenece a la categoría charya. Textos como él hevajra tantra y él Guhyasamaja tantra, que se concentran en la comprensión inmediata de la vacuidad, pertenecen a la categoría anuttarayoga. La literatura tántrica budista en la India evolucionó gradualmente durante los siglos séptimo al 12 después de Cristo.

El sutra del loto se ha utilizado en el este de asia prácticamente como un compendio de la doctrina mahayana, ya tenido una importancia capital en el desarrollo religioso y filosófico de la tradición mahayana. El sutra constituye la fuente de la famosa parábola en la que Buda es representado como un padre que convence a sus hijos de que salgan de una casa en llamas al prometerle distintos vehículos. Cuando los niños salen, les proporciona el gran vehículo del mahayana. La parábola apunta a la relación existente entre las enseñanzas del mahayana y la de los vehículos menores asociados a las escuelas primitivas.

La enorme variedad de escrituras budistas ha dado lugar a múltiples controversias sobre la autoridad y la interpretación de las escrituras. Miembros de las 18 escuelas atacaron la doctrina mahayana al afirmar que sus sutras no constituían las enseñanzas reales de Buda. Los Mahayana respondieron que las enseñanzas de las escuelas eran únicamente un instrumento preparatorio, superado por el mahayana. Dentro de la doctrina Mahayana, la escuela madhyamaka argumentaban que únicamente algunos textos mahayana tenían un significado definitivo, mientras que el sentido de otros requería cierta interpretación. Las tradiciones chinas y tibetana crearon varios esquemas complejos de clasificación con el fin de reconciliar contradicciones y determinar qué textos eran fiables al contener las enseñanzas definitivas. La tradición tántrica Resuelve los temas de interpretación insistiendo en que el significado de los tantras fue deliberadamente encubierto y que únicamente podría ser interpretado correctamente por un maestro cualificado en sánscrito gurú en tibetano Lama.

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